DESTINO

                                    DESTINO


Tomó en sus manos un desfile de palabras

y acarició con mimo la madeja de las miradas,

mientras un rebujo de gemidos sin destino

cruzaba la esfera de los afectos 


Detuvo el amanecer de los sentimientos,

para acudir a la gambuza de su velero anímico,

y largos se hicieron aquellos momentos

donde se agitaban, en el aire envueltos,

las mareas vivas, los abrazos y lamentos.


Con su cazamariposas de sintagmas

quiso adjetivar expresiones de la vida,

 y así colorear el arcón de los pesares

que guardaban aflicciones y, por igual,

hermosos grabados de amores familiares.


Y en el silencio de la madrugada

supo entonces valuar 

la densidad de su ventura.