Se sientan los recuerdos a mi lado,
con una confianza que me espanta,
y empujan el pasado con descaro
para traer silencios, que mi alma canta
sobre espejos de risas y nostalgias.
Pasa un niño, jugando con su aro
por un manto de arena,
y su saludo de bondad mi mente drena
haciéndome pensar que soy de barro.
Ya se aleja la tarde entre los sauces
para verter colors de tristeza,
y una trenza de manos cubre el cauce
de un torrente de trovas que no cesa